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Joven de 22 años, condenado a muerte por una canción

En Nigeria la música te puede llevar a la horca

Yahaya Sharif-Aminu tiene 22 años. Vive en el estado de Kano, en Nigeria. Su vida es la música y precisamente la música le ha condenado a muerte. En febrero compuso una canción y la compartió a través de WhatsApp. Ahora esa canción lo ha llevado a prisión y podría llevarlo a la horca porque supuestamente, contiene comentarios despectivos sobre el profeta Mahoma.



Su canción no tardó en hacerse viral y el 4 de marzo, jóvenes indignados incendiaron la casa de la familia de Yahaya y tuvieron que huir. Yahaya fue detenido y llevado ante los tribunales.

El 10 de agosto fue declarado culpable de blasfemia en una Corte que impone la ley islámica (o sharia) y condenado a morir en la horca en un juicio en el que, ni antes ni durante, pudo contar con un abogado. Al final, activistas de derechos humanos presionaron para que se respetara su derecho a representación letrada y el tribunal le permitió recibir asesoramiento jurídico para preparar la apelación.

La sharia pena la blasfemia con la muerte, algo que va contra las obligaciones contraídas por Nigeria en cuanto al derecho internacional. Ahora el Gobernador del estado de Kano puede detener este sinsentido, pero está siendo presionado por personas y entidades religiosas que le exigen refrendar la orden judicial de ejecución.

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