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Más de un millón de personas desplazadas por la violencia en Burkina Faso



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En enero de 2019 había en el país 87.000 desplazados

   MADRID, 18 (EUROPA PRESS)

   La creciente violencia que ha venido registrando Burkina Faso, a manos de grupos yihadistas pero también de carácter intercomunitario y obra de las fuerzas de seguridad, deja ya más de un millón de desplazados en este país del Sahel, lo que representa al 5 por ciento de su población total.

   Según los datos ofrecidos a última hora del lunes por las autoridades burkinesas, desde principios de 2020 se han registrado 453.000 nuevos desplazados, lo que eleva el total por encima del millón. De acuerdo con los datos del Consejo Burkinés para la Ayuda de Urgencia y la Rehabilitación (CONASUR), la cifra de desplazados era de 87.000 en enero de 2019

   Burkina Faso, según ha destacado el portavoz del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), Babar Baloch, es "la crisis humanitaria y de protección de más rápido crecimiento a nivel mundial". Según datos de la ONU, unos 5,2 millones de personas están afectadas por el conflicto y 2,2 millones necesitan asistencia humanitaria.

   "Los ataques por parte de grupos armados en el norte y el este del país han obligado a las personas a desplazarse varias veces y se espera que hagan que las cifras sigan aumentando", ha lamentado el portavoz en declaraciones en Ginebra. En concreto, las regiones de Centro Norte y Sahel aglutinan al 76 por ciento del total de desplazados.

   Baloch ha advertido de que las poblaciones de acogida "están al límite ya que comparten los escasos recursos que tienen pese a que ellos mismos se enfrentan a pobreza, escasos servicios de salud y unos medios de vida que desaparecen rápidamente". A este panorama ha venido a sumarse ahora la pandemia de COVID-19, con un impacto "devastador", ha subrayado.

   El país "está ardiendo y la epidemia más mortífera en este momento es la violencia generalizada perpetrada contra los civiles", ha lamentado a su vez en otro comunicado el director del Consejo Noruego para los Refugiados (NRC) en Burkina Faso, Manenji Mangundu.

   "Las familias huyen de los ataques brutales, las ejecuciones y los secuestros, los niños son asesinados y mutilados por bombas de carretera", ha denunciado, subrayando que estas "cifras alarmantes demuestran hasta qué punto la situación es catastrófica". Por ello, ha considerado que "deberían incitar a la comunidad internacional a hacer más para ayudar a quienes lo necesitan desesperadamente".

   Según ACNUR, los desplazados necesitan cobijo, comida, agua, protección y atención sanitaria, pero también es prioritaria la educación, dado que más de 2.500 escuelas han tenido que cerrar debido a la violencia, lo que afecta a casi 350.000 estudiantes.

   El NRC ha resaltado a su vez que actualmente una de cada diez personas en el país se enfrenta a inseguridad alimentaria, un dato que supone un aumento del 213 por ciento con respecto a la época de carestía del año pasado. Además hay al menos 372.000 menores de 5 años y 83.500 mujeres y niñas embarazadas o lactantes con desnutrición aguda.

PAÍS DE ACOGIDA DE REFUGIADOS

   Por otra parte, el portavoz de ACNUR ha llamado la atención sobre el hecho de que Burkina Faso acoge también "generosamente" a unos 20.000 refugiados, los cuales también se enfrentan a la creciente inseguridad. Así, ha recordado que el campo de Goudobo, en el que vivían unos 9.000 refugiados, quedó prácticamente vacío después de que estos huyeran "tras los ataques y ultimátum de los grupos armados".

   Además, las condiciones de vida en el de Mentao también se han deteriorado, ya que la violencia restringe el acceso. "La mayoría de los 6.000 refugiados que viven en él se han visto obligados a trasladarse a la cercana localidad de Djibo", ha señalado, precisando que ACNUR trabaja con las autoridades en su reasentamiento en "un lugar más seguro, donde se puedan garantizar la asistencia y el acceso a servicios básicos".

   Burkina Faso, al igual que la vecina Malí, ha registrado un fuerte aumento de ataques yihadistas en los últimos años, obra tanto de la filial de Al Qaeda como de la de Estado Islámico en la región. Los abusos de las fuerzas de seguridad contra la población han ayudado a estos grupos en sus tareas de reclutamiento.

   Dicha actividad ha contribuido también a incrementar la violencia intercomunitaria y ha hecho que florecieran grupos de autodefensa, a los que el Gobierno burkinés ha sumado en los últimos meses a voluntarios para que ayuden en la lucha antiterrorista.

   De acuerdo con el proyecto ACLED, que hace seguimiento de los actos de violencia en el mundo, desde enero se han registrado 469 hechos violentos en el país que se han saldado con 1.791 víctimas, de las que 823 --el 46 por ciento-- son civiles.

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