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La UNESCO y el CPJ condenan el asesinato de Abelardo Liz, periodista de una radio comunitaria de Colombia



MADRID, 20 Ago. (EUROPA PRESS) -

La directora general de la UNESCO, Audrey Azoulay, ha condenado este jueves el asesinato de Abelardo Liz, periodista de una radio comunitaria en la ciudad de Corinto, en el suroeste del departamento del Cauca (Colombia), el pasado 13 de agosto.

"Condeno el asesinato de Abelardo Liz y pido a las autoridades que investiguen este asesinato y lleven a sus autores a juicio. La impunidad de este delito no debe coartar la libertad de expresión y debilitar la confianza de los periodistas en que pueden realizar su trabajo con seguridad", ha manifestado.

La UNESCO ha detallado que Abelardo Liz fue disparado mientras cubría una protesta en el departamento del Cauca sobre los derechos de la tierra. Liz trabajaba para la Emisora Nación Nasa, una radio comunitaria del colectivo Voz del Viento, y murió mientras era trasladado al hospital.



Comité para la Protección de periodistas (CPJ)

Las autoridades colombianas deben investigar pronta y transparentemente la muerte del periodista radial indígena José Abelardo Liz, esclarecer si efectivos militares estuvieron implicados, y enjuiciar a los responsables, declaró hoy el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés).



El 13 de agosto, Liz murió tras recibir varios disparos durante un operativo militar de dos jornadas con el objetivo de desalojar a integrantes de la comunidad indígena nasa de tierras que ocupaban cerca de la occidental localidad de Corinto, según despachos noticiosos y declaraciones de Dora Muñoz, vocera de la comunidad nasa, quien habló con el CPJ por una aplicación de mensajería. Otro civil también resultó muerto en el operativo, mientras que otro resultó herido, según esas informaciones y las declaraciones de Muñoz.



Liz, de 34 años, era miembro de la comunidad indígena nasa y presentaba un programa diario de noticias y cultura llamado El Sabor de la Tarde en Nación Nasa, una radio comunitaria de Corinto, según Muñoz.



En el momento de su muerte, Liz hacía grabaciones de audio y video de un operativo militar para desalojar a indígenas nasa de tierras que reclaman como territorio ancestral, pero que el Ejército argumenta son propiedad privada, según informaciones de prensa. Los indígenas nasa habían ocupado esa tierra y la habían cultivado durante los últimos seis años. La tierra pertenece por ley a una empresa azucarera privada, afirmó Muñoz.



Según Muñoz, los efectivos habían “disparado indiscriminadamente” contra la población civil nasa y le habían disparado a Liz en el pecho. Muñoz agregó que el hospital de Corinto carecía de los equipos necesarios para operar a Liz, y que éste había muerto en una ambulancia en camino a un hospital de la ciudad de Cali.



En un video que fue compartido en las redes sociales el 13 de agosto, cuando ya la noticia de la muerte de Liz había circulado ampliamente por la Internet, el general Marco Vinicio Mayorga Niño, comandante de la división del Ejército participante en el operativo, culpó a los indígenas nasa y a guerrilleros izquierdistas de las dos muertes, pero sin mencionar por nombre a ninguna de las dos víctimas.



“La muerte del periodista José Abelardo Liz es una tragedia, y las autoridades deben investigar exhaustivamente las circunstancias de su muerte y someter a los responsables a la justicia”, declaró Natalie Southwick, coordinadora del Programa de Centroamérica y Sudamérica del CPJ, desde Nueva York. “El Ejército colombiano debe cesar los intentos de desviar la culpa por la muerte de Liz, y las autoridades deben comprometerse a realizar una investigación transparente, en particular sobre las denuncias de que Liz murió por las balas disparadas por soldados”.



En un video del enfrentamiento publicado en Twitter, se escucha el ruido de disparos mientras los indígenas nasa intentan ponerse a resguardo.



En su video, Mayorga declaró que los efectivos habían respondido a un ataque de la “guerrilla”, pero negó que el Ejército hubiese atacado objetivos civiles. Mayorga expresó que los indígenas nasa habían estado ocupando ilegalmente una propiedad privada y que, durante el operativo de desalojo, varios de ellos habían atacado y herido a sus efectivos.



Mayorga también sostuvo que guerrilleros izquierdistas habían infiltrado a la comunidad indígena nasa, les habían disparado a sus tropas e intentado secuestrarlas, y habían robado equipos de comunicación del Ejército.



En un mensaje de correo electrónico enviado al CPJ, Oriana Garcés, representante del Ministerio de Defensa colombiano, declinó ofrecer una declaración sobre la muerte de Liz y remitió al CPJ a un comunicado del general Mayorga donde reiteraba lo declarado en su video.



El CPJ envió un mensaje a la oficina de prensa del Ejército colombiano para obtener una declaración, pero no recibió respuesta.



En declaraciones ofrecidas al CPJ, Muñoz insistió en que los indígenas nasa no estaban armados. También afirmó que efectivos militares habían impedido que personal médico llegara a Liz para brindarle asistencia luego de recibir los disparos.



En un comunicado, la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), con sede en Bogotá, caracterizó de “desproporcionado” el uso de la fuerza por parte del Ejército contra los indígenas nasa y declaró que “rechaza” la versión de los hechos brindada por el Ejército. El comunicado también acusaba al Ejército de obstaculizar el paso de la camioneta que trasladaba a Liz al hospital.

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