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MSF cesa su actividad en la maternidad de Kabul tras el atentado que dejó 25 víctimas mortales

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MADRID, 15 Jun. (EUROPA PRESS) -

Médicos Sin Fronteras (MSF) ha anunciado este lunes que cesa sus actividades en la maternidad de Kabul en la que murieron asesinadas 25 personas, incluidas 16 madres, como consecuencia de un atentado terrorista perpetrado el 12 de mayo.

El ataque contra la maternidad de Daste Barchi, en Kabul, acabó con la vida de 25 personas, de las cuales 16 eran madres y cinco de ellas murieron cuando estaban de parto. Entre las víctimas figuran una matrona de la ONG, dos niños y otras seis personas más.

MSF ha explicado que ha adoptado esta decisión tras constatar que las madres, los bebés y el personal sanitario fueron el objetivo deliberado del ataque y que, a la espera de tener información precisa sobre los autores o el motivo del ataque, considera posible que se registren otros ataques similares.

En un comunicado, la organización no gubernamental ha señalado que, un mes después del ataque, sigue teniendo muy poca información sobre el atentado, cuya autoría no ha sido reivindicada. El Gobierno afgano atribuyó la autoría a los talibán y los milicianos se desvincularon del asalto. Algunos representantes de gobiernos extranjeros señalaron públicamente a la filial afgana de Estado Islámico.

"Aún sin la certeza de quién fue el responsable, MSF entiende que la maternidad fue objeto de un acto de violencia desmesurada cuyo objetivo eran los pacientes, los trabajadores sanitarios y la ayuda humanitaria. La organización no puede actuar como si este atentado fuera un incidente trágico y aislado: la población hazara que vive en esta área, así como varias organizaciones de ayuda, han sido objeto repetido ataques en varias ocasiones", ha indicado MSF.

"Éramos conscientes del riesgo que supone estar presentes en Dashte Barchi, pero nunca habríamos imaginado que alguien aprovechara la extremada situación de vulnerabilidad en la que estaban esas mujeres para venir a exterminarlas. Mujeres que estaban a punto de tener a sus bebés o que acababan de dar a luz", ha explicado el director general de MSF en Francia, Thierry Allafort-Duverger.

"Sin embargo, sucedió. Por eso, hoy tenemos que aceptar la realidad: ni los muros más altos ni las puertas de seguridad más gruesas lograrán evitar que vuelvan a producirse ataques tan horribles como este. Permanecer en Dashte Barchi significaría aceptar la pérdida de tandas vidas humanas como un elemento más de nuestra actividad. Y esto es inconcebible para nosotros", ha subrayado.

MSF ha contado que ya ha comunicado su decisión al personal afectado, a las autoridades sanitarias nacionales y al resto de actores involucrados en el proyecto. "La mayor preocupación ahora mismo es continuar brindando el apoyo necesario al personal de MSF, incluida la prestación de asistencia psicológica. La organización también está buscando formas de dar un apoyo adecuado a las familias de las pacientes fallecidas en la maternidad", ha señalado.

MSF BUSCA FORMAS DE APOYAR INICIATIVAS LOCALES DE ATENCIÓN MÉDICA

La ONG ha indicado que, aunque las condiciones de seguridad le han llevado a decidir su retirada de Dashte Barchi, sigue buscando formas para apoyar las iniciativas locales destinadas a mejorar el acceso a la atención médica.

"El final de las actividades de MSF en Dashte Barchi es una decisión muy dolorosa, que tendrá además enormes consecuencias para el más de un millón de personas que vive en la zona. La mayoría de ellas son de la comunidad hazara, una población históricamente marginada y pobre, entre la cual hay muchas personas que se han visto desplazadas de sus hogares a lo largo de décadas de conflicto", ha explicado.

En el año 2019, en la maternidad de Dashte Barchi se asistieron casi 16.000 partos, siendo uno de los proyectos más grandes de la ONG en todo el mundo. "Al forzar su cierre, los agresores han conseguido también dejar sin una atención médica esencial a miles de mujeres y sus bebés en un lugar donde la mortalidad materna y neonatal sigue siendo de las más altas del mundo", ha indicado MSF, antes de recordar que en Afganistán mueren 638 madres por cada 100.000 nacidos vivos, mientras que en España la cifra baja a cuatro madres de cada 100.000 recién nacidos.

Médicos Sin Fronteras ha recordado que más de 70 empleados y pacientes de sus programas de atención sanitaria han sido asesinados en Afganistán en los últimos 17 años. Entre las víctimas figuran cinco empleados de la ONG asesinados en Badghis en 2004 y la destrucción del hospital de MSF en Kunduz por un bombardeo de la Fuerza Aérea estadounidense que acabó con la vida de 42 personas en octubre de 2015.

MSF llevaba trabajando en Dashte Barchi en colaboración con el Ministerio de Salud Pública afgano desde noviembre de 2014. Sus equipos brindaban atención gratuita maternal y neonatal en una de las áreas más densamente pobladas de Kabul.

La maternidad ofrecía un servicio 24 horas, los siete días de la semana, para partos complicados, así como una red para referencias a y desde otras clínicas de maternidad en el área circundante. En 2019, casi 16.000 bebés nacieron en el hospital.

MSF continúa llevando a cabo programas médicos en las provincias afganas de Helmand, Herat, Kandahar, Khost y Kunduz, con actividades que cubren una amplia gama de servicios. Su actividad en el país centroasiático comenzó en 1980.

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