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Un grupo de mujeres demanda a una congregación católica por maltrato en los Países Bajos

Las demandantes, que en ese momento tenían entre 11 y 21 años, estuvieron alojadas entre 1951 y 1979 en los hogares de las Hermanas del Buen Pastor, donde sufrieron maltrato y fueron forzadas a trabajar sin remuneración.

Un grupo de mujeres demanda a una congregación católica por maltrato en los Países Bajos
Diecinueve mujeres, que hoy tienen entre más de 70 y 85 años, lograron que la justicia de los Países Bajos aceptara su demanda contra la congregación católica Hermanas del Buen Pastor, a la que acusan de someterlas a trabajo forzado y abusos entre los años 1951 y 1979, reporta el medio NRC.

Las víctimas reclaman una indemnización por daños tangibles e intangibles, más el pago adicional de salarios. Las hermanas alegan que los hechos por los cuales se las acusa han prescrito.

La investigación independiente publicada por el medio neerlandés reveló que esta orden de monjas, que opera en decenas de países por todo el mundo, maltrató forzando a trabajar sin remuneración a 15.000 mujeres y niñas que pasaron por la congregación entre los años 1860 y 1979.

"Terapia de trabajo"

Las jóvenes que llegaban a estos hogares eran enviadas a los hospicios por sus familiares o tutores, o incluso por la justicia. Solían ser niñas, prostitutas, huérfanas, madres solteras, niñas discapacitadas o condenadas por delitos menores.

Una vez alojadas, las tareas encomendadas eran presentadas como "terapia de trabajo", aunque en realidad a menudo eran trabajos textiles forzados para clientes como por ejemplo hospitales, la Iglesia, hoteles o el propio Gobierno. Por ejemplo, en 1933 las monjas le entregaron al Ejército un pedido de 40.000 camisas, según se publica en DutchNews.

Los testimonios de las víctimas

Joke de Smit tiene 74 años y es una de las mujeres que sufrió el abuso y acoso en dos instituciones de las Hermanas del Buen Pastor. De Smit declaró a The Guardian: "[Las monjas] arruinaron mi vida. Eso necesita alguna forma de reparación. Por eso iremos a la corte".

Joke pudo constatar ya siendo adulta, cuando tuvo acceso a una de las pruebas, que las monjas habían escrito sobre ella que tenía una "carita linda", agregando que era "una pena que esté podrida de principio a fin".

Tiny Holstein-Fiolet, de 85 años, estuvo bajo el cuidado de las monjas entre 1951 y 1952. Recuerda como le ordenaron a una joven de 20 años mirar al techo y rezar mientras se duchaba, ya que se consideraba imprudente mirarse el propio cuerpo o el de las demás.

"Necesito el reconocimiento por todo lo que me hicieron. Finalmente podemos contar nuestra historia, por eso vamos a la corte, para contar nuestra historia", dice Holstein.

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