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Una guerra nuclear entre India y Pakistán desencadenaría una hambruna global

Agencia Sinc

Durante décadas se ha especulado que una guerra nuclear entre EE UU y Rusia y la consecuente explosión indiscriminada de bombas causaría un invierno nuclear, es decir un enfriamiento planetario por las emisiones acumuladas de millones de toneladas de hollín a la atmósfera que bloquearían la luz solar.

Las explosiones liberarían cinco millones de toneladas de hollín a la atmósfera, lo que reducía las temperaturas globales y las precipitaciones
Un estudio pionero, publicado en la revista PNAS, revela que este fenómeno podría producirse incluso en un conflicto menor y más probable, como el que enfrenta a Pakistán e India desde hace décadas por la región de Cachemira. En el caso de intensificarse la contienda, los científicos han examinado los efectos del lanzamiento de un total de 100 bombas del tamaño de Hiroshima, el equivalente a menos del 1 % del arsenal nuclear estimado en el mundo.

Según el equipo, liderado por la Universidad de Chicago, las explosiones liberarían cinco millones de toneladas de hollín a la atmósfera, lo que reduciría, durante el lustro siguiente, las temperaturas globales en 1,8 ºC y las precipitaciones en el 8 % sobre todo en latitudes más altas.

Todo ello provocaría la pérdida de productividad de los cultivos. “La bajada de temperaturas haría que los cultivos en las latitudes más altas no alcanzaran la madurez y luego se encontraran con heladas en el otoño”, explica a SINC Jonas Jägermeyr, científico postdoctoral en el Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA y primer autor de la investigación.

Las consecuencias atmosféricas del conflicto generarían una escasez de alimentos sin precedentes en todo el planeta y una posible hambruna durante más de 10 años. “Los impactos ambientales serían mayores que los provocadas por erupciones volcánicas históricas más grandes”, subraya Jägermeyr. “Superaría la mayor hambruna jamás documentada”, recalca.

“Por horribles que sean los efectos directos de las armas nucleares, morirían en realidad más personas fuera de las áreas objetivo debido a la hambruna”, explica Alan Robock, profesor en la Escuela de Ciencias Ambientales y Biológicas en la Universidad Rutgers-New Brunswick (EE UU), que publicó el año pasado un estudio, en el que apuntaba que unos 100 millones de personas morirían de manera inmediata en este enfrentamiento.



Mayor que el cambio climático

Este enfriamiento global repentino interrumpiría así la producción y el comercio de alimentos en todo el mundo durante aproximadamente una década, un impacto mayor que el cambio climático antropogénico de fines del siglo XXI en la latitudes más altas, señala el estudio.

Los efectos causados por la guerra nuclear perjudicarán sobre todo a las regiones de latitudes más altas, donde se encuentra la mayoría de los cultivos
Esto sucedería porque el enfriamiento provocado por el invierno nuclear sería tan abrupto que no habría tiempo para la adaptación a otros cultivos. “Esto se puede hacer bajo un cambio climático gradual a largo plazo, pero no en un escenario que ocurre básicamente del día a la mañana”, dice el experto.

Por otro lado, la crisis climática afecta en especial a los trópicos donde la producción global de alimentos es escasa. Sin embargo, los efectos causados por la guerra nuclear perjudicarán sobre todo a las regiones de latitudes más altas, donde se encuentra la mayoría de los cultivos, por lo que su impacto será mucho más fuerte en la producción global.

Además, las concentraciones antropogénicas de CO2pueden tener un efecto beneficioso para el crecimiento de los cultivos, según los autores. “Esto podría compensar algunos de los efectos adversos del cambio climático, pero el enfriamiento global causado por las bombas no tendría esos beneficios”, continúa Jägermeyr.

Mapa del mundo

Cambios en el rendimiento del maíz en los cinco años posteriores a una guerra nuclear entre Pakistán e India. / Adaptado por Jägermeyr et al., 2020


Agricultura devastada

Para llegar a estas conclusiones, los científicos incluyeron estas alteraciones climáticas en las simulaciones de seis modelos de cultivos diferentes para cuatro cultivos principales y que representan el 90 % de la producción mundial de cereales en términos de calorías: maíz, arroz, trigo y soja.

Los investigadores descubrieron que la producción de calorías de maíz disminuiría en un 13 %, el trigo en un 11 %, el arroz en un 3 % y la soja en un 17 % en cinco años. Las pérdidas totales del primer año serían del 12 %, cuatro veces mayores que cualquier escasez de alimentos vivida en la historia, causada por sequías o erupciones volcánicas.

Unos 70 países pobres con una población total de 1.300 millones de personas verían caer los suministros de alimentos en más del 20 %
Un año después de las explosiones, el análisis demuestra que el comercio mundial de alimentos y las reservas nacionales podrían amortiguarse. Sin embargo, a medida que pasaran los años, la disponibilidad de alimentos se reduciría, sobre todo en los países con mayor inseguridad alimentaria, en el hemisferio sur.

Pero realmente serían los cultivos del norte de EE UU y Canadá, cuya producción de maíz representa más del 40 % de la producción mundial, los más afectados con una reducción del 17,5 %. También afectaría a los de Europa, Rusia y China, países con excedentes de producción que exportan a las naciones más pobres. Sin la generación de esta sobreproducción, el comercio mundial se vería alterado.

Según los autores, pasados los cinco primeros años, unos 70 países pobres con una población total de 1.300 millones de personas verían caer los suministros de alimentos en más del 20 %.

“Aquí es donde se esperarían las mayores reducciones en la disponibilidad de alimentos: por ejemplo, Libia -69 % en trigo, Níger -63 % en trigo, Somalia -92 % en trigo, Ruanda -75 % en trigo y Siria -70 % en maíz”, detalla Jägermeyr, también en la Universidad de Chicago.

En la actualidad, los expertos creen que el escenario de emisiones de cinco millones de toneladas de hollín se habría superado y que ante una eventual guerra nuclear entre India y Pakistán, en realidad se emitirían unos 16 millones de toneladas de humo porque se han armado más. Esto significaría que los impactos podrían ser tres veces mayores.

El conflicto regional no solo provocaría un shock sin precedentes en el sistema alimentario, sino que también tendría implicaciones de gran alcance para la salud humana y desencadenaría conflictos adicionales alrededor del mundo, indican los científicos. “Probablemente más personas morirían indirectamente debido a la escasez de alimentos que directamente en el área de guerra”, concluye Jägermeyr.

“La guerra nuclear representa un peligro para toda la humanidad y debe evitarse. La única forma de estar seguros es deshaciéndonos de las armas nucleares”, concluye a SINC Robock.

Referencia:


 Jonas Jägermeyr et al. "A regional nuclear conflict would compromise global food security" PNAS 16 de marzo de 2020

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