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HRW denuncia las continuas devoluciones en caliente en la frontera grecoturca



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Atenas, 17 mar (EFE).- Oficiales de la Policía griega, en colaboración con hombres armados sin identificar, devuelven a migrantes que intentan acceder al país desde Turquía por la frontera terrestre del río Evros sin posibilidad de que soliciten asilo, según denunció este martes la ONG Human Rights Watch (HRW).

La ONG aseguró en un comunicado que la Policía helena, además de detener y realizar devoluciones en caliente a Turquía, ha actuado de forma violenta contra estos migrantes, asaltándolos, desnudándolos y robándoles todo lo que llevasen encima.

HRW denunció que esta política migratoria se está llevando a cabo bajo el auspicio de la Unión Europea (UE), con el apoyo de la Agencia Europea de Control de Fronteras Externas (Frontex) y de los más altos cargos comunitarios.

"La UE se está escudando tras la actuación de la Policía griega, en lugar de ayudar al país a proteger a los solicitantes de asilo y reubicarlos por toda Europa", afirmó Nadia Hardman, investigadora de HRW.

HRW ha reiterado la necesidad reanudar la tramitación de peticiones de asilo, suspendida durante todo marzo, y ha urgido al Parlamento griego y a Frontex a actuar ante estas prácticas.

Entre el 7 y el 9 de marzo, HRW entrevistó a 21 turcos que intentaron cruzar a Grecia desde la localidad de Pazarkule. Ocho de los entrevistados afirmaron que la Policía turca los trasladó allí, indicándoles por donde debían pasar para llegar a territorio de la UE.

La investigación realizada por la ONG relata como, una vez realizado el cruce a tierras griegas a través del río Evros, las autoridades helenas actuaron de forma violenta deteniéndoles y robándoles sus pertenencias antes de enviarlos de vuelta a Turquía.

Diecisiete de los entrevistados contaron cómo se produjeron asaltos, incluyendo patadas y golpes con porras a grupos de personas entre los que había mujeres y niños. El ensañamiento, en uno de los casos, incluyó abusos sexuales hacia una mujer siria y golpes a su hija de dos años.

El padre de la niña, que presenció el ataque, afirmó que tras la paliza, que incluyó shocks eléctricos, los agentes griegos le quitaron casi toda la ropa a los hombres, además de su dinero, teléfonos y documentos de identidad. Una vez en la frontera, un "hombre encapuchado" los trasladó a Turquía en barco.

Human Rights Watch también entrevistó a varios residentes de pueblos cercanos a la frontera, que relataron cómo grupos bastante numerosos de personas que intentaron cruzar volvieron con heridas y lesiones, casi desnudos, diciendo que las fuerzas de seguridad helenas les habían robado, apaleado y deportado.

"Si la UE no presiona a Grecia para que cesen estos abusos, este ciclo de violencia continuará", sentencia Hardman en el comunicado.

HRW asegura que los testimonios recogidos en esta ocasión confirman patrones de abuso policial en la frontera ya registrados en 2008 y 2018, con repetidos relatos sobre oficiales griegos llevando a cabo devoluciones en caliente hacia Turquía.

De los más de 74.000 refugiados que llegaron a Grecia en 2019 desde Turquía, alrededor de 15.000 personas cruzaron el río Evros, según un informe reciente de Acnur. En lo que llevamos de año lo han hecho unas 1.945 personas.

Grecia sigue preocupada por la tensión con Turquía, pero esto no ha alterado ni el tono ni el discurso del Gobierno del conservador Kyriakos Mitsotakis, que cierra filas en torno a su gestión de las fronteras exteriores europeas.

En esa línea, el jueves pasado Mijalis Jrisojoidis, ministro de Protección Ciudadana, afirmó que "nadie pasará ilegalmente" y que el Ejecutivo "no permitirá que los perseguidos sean manipulados para los objetivos geopolíticos del país vecino".

(c) Agencia EFE

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