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El décimo aniversario del conflicto en Siria no puede desembocar en la misma matanza





“Hemos presenciado nueve años de atrocidades, incluidos crímenes de guerra. Nueve años de abusos a gran escala de los derechos humanos y de forma sistemática, socavando las reglas internacionales hasta nuevas cotas de crueldad y sufrimiento”, asegura el titular de la ONU, para quien la impunidad no puede continuar.
En un mensaje por el décimo aniversario del conflicto en el país árabe, el Secretario General de la ONU destacó que la paz continúa siendo difícil de alcanzar, denunció que la confrontación tiene un costo humano desmesurado y que provoca una crisis humanitaria de “proporciones monumentales”.

“Mi mensaje de hoy es claro. No podemos permitir que el décimo año resulte en la misma carnicería, el mismo desprecio por los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, la misma inhumanidad”, resaltó.

António Guterres recordó que millones de civiles continúan sufriendo dificultades de protección, que más de la mitad de la población se ha visto obligada a huir de sus hogares, con millones de ellos viviendo en condiciones precarias como refugiados, y que 11 millones siguen necesitando asistencia humanitaria para salvar sus vidas.

Hemos presenciado nueve años de atrocidades, incluidos crímenes de guerra. Nueve años de abusos a gran escala de los derechos humanos y de forma sistemática, socavando las reglas internacionales hasta nuevas cotas de crueldad y sufrimiento. Decenas de miles de personas siguen desaparecidas, detenidas, sometidas a malos tratos y torturas. Un número incalculable de personas han sido asesinadas y heridas. No hay lugar para la impunidad para esos horribles crímenes”, destacó.

El titular de la ONU recordó que el sistema de asistencia humanitaria usó todos los medios disponibles a su alcance para ayudar a los necesitados: desde lanzamientos aéreos de alimentos hasta entregas entre líneas de frente y envíos transfronterizos.

Con relación a este último modo de entrega indicó que, durante el mes de enero, la ONU y sus socios repartieron asistencia alimentaria a 1,4 millones de personas, material sanitario para casi medio millón y otros tipos de artículos no alimentarios para más de 230.000 personas

Por último, destacó que las medidas para finalizar con el sufrimiento del pueblo sirio “son bien conocidas”, pero que deben llevarse a cabo.

“En primer lugar, el Protocolo Adicional del 5 de marzo al Memorando sobre la estabilización de la situación en la zona de desescalada de Idlib, acordado entre Rusia y Turquía, debe conducir a un cese de las hostilidades duradero que allane el camino a un alto el fuego permanente en todo el país. En segundo lugar, las partes deben volver al proceso político facilitado por las Naciones Unidas, según lo dispuesto en la resolución 2254 (2015), que es el único camino viable para finalizar el conflicto y ofrecer una paz duradera al pueblo sirio”, indicó Guterres.

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Nour, una adolescente de 16 años, en el barrio Karm Al-zaitoun de la ciudad siria de Homs. La calle fue devastada por la guerra y ahora está parcialmente habitada.

La situación humanitaria de Siria en cifras:

  • El conflicto ha producido más de 5,6 millones de refugiados sirios y 6,1 millones de desplazados internos
  • Más de 11 millones de personas dentro de Siria necesitan ayuda humanitaria, incluyendo 4,8 millones de niños
  • Sólo el 64% de los hospitales y el 52% de los centros de atención primaria de la salud en toda Siria estaban en pleno funcionamiento a finales del año pasado
  • Hasta el 70% del personal sanitario ha abandonado el país
  • El número de personas sin acceso fiable a los alimentos es de casi 8 millones y, en sólo un año, ha aumentado en más del 20%. En todo el país, 500.000 niños están crónicamente desnutridos
  • El número de personas desplazadas que buscan refugio en asentamientos informales y campamentos colectivos ha aumentado en un 42% año tras año, hasta alcanzar un total de 1,2 millones este año.

Necesidades humanitarias en siria

Las mujeres y los niños se han visto obligados a desplazarse incontables veces y a dormir a la intemperie, ya que los campamentos están llenos. Luchan por sobrevivir en condiciones horribles y pasan sus días tratando de salir del peligro.

En el noreste de Siria, casi 100.000 personas viven en campamentos, sin acceso a los servicios básicos y sin perspectivas inmediatas de regresar a sus hogares. Algunos niños de 10 años han pasado toda su vida sin sentarse en un aula adecuada.

En otras partes del país, dependen de la asistencia alimentaria para alimentar a sus familias debido a la grave situación económica.

Más de cinco millones de sirios se encuentran refugiados en países vecinos, con perspectivas inciertas de regresar.

En muchos casos, sus hogares han sido destruidos. En algunos casos, se enfrentan a la perspectiva de no volver a reunirse con sus familiares. Las tasas de pobreza de los refugiados sirios varían en toda la región, pero en algunos países superan el 60%.

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