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MSF: Abdul, Zahra y Mohamed necesitan ser evacuados del campo de Moria



Padecen epilepsia, autismo y daños cerebrales, respectivamente. Como ellos, 140 niños con enfermedades crónicas malviven en tiendas de campaña, en terribles condiciones y sin acceso a atención médica especializada, vital para ellos.

En el campo de refugiados de Moria, en la isla de Lesbos, el Gobierno griego está privando deliberadamente de una atención médica adecuada a más de 140 niños que sufren enfermedades crónicas, complejas y potencialmente mortales.

Es el caso de Abdul, Zahra y Mohamed.

Para ellos tres, al igual que el resto de niños gravemente enfermos, urgimos a que el Gobierno griego dé cuanto antes una respuesta urgenteesta lamentable situación, y los evacúe de inmediato a la Grecia continental o a otros países miembros de la UE, para que puedan recibir la atención médica que necesitan.

"Muchos niños padecen afecciones médicas, como diabetes, asma y enfermedades cardíacas: se ven obligados a vivir en tiendas de campaña, en terribles condiciones y sin un mínimo de higiene, sin acceso a la atención médica especializada y sin poder recibir los medicamentos que necesitan", explica el doctor Hilde Vochten, nuestro coordinador médico en Grecia.

Abdul tiene 7 años y sufre una parálisis



© Anna Pantelia/MSF

La mamá de Adbul, de 7 años, explica cómo en el hospital le dijeron que no tenían especialistas, “tenemos que trasladarte a uno más grande". “Mi hijo está enfermo, vive totalmente paralizado. No se levanta, no se puede sentar y sufre epilepsia. Sin embargo, hasta ahora no he encontrado una sola persona que pueda ayudarme. Quiero saber si alguien puede ayudarme con Abdul. He tenido que dejar a mis otros tres hijos para poder venir en busca de ayuda para él”. Raido tiene 27 años y es somalí. Estuvo tres meses y medio con sus hijos en el interior del campo de Moria y desde hace otros tres meses vive en una casa cerca del campamento. Su marido murió en Somalia, antes de que ella tomara la decisión de emprender camino a Grecia.

Zahra, tiene 6 años y que padece autismo



© Anna Pantelia/MSF

Zahra tiene solo 6 años. Padece autismo y problemas mentales. Vive con sus padres en Moria, en un pequeño compartimento dentro de una habitación que comparten con decenas de solicitantes de asilo. Apenas tienen electricidad y tampoco disponen de privacidad alguna. Los baños son compartidos con multitud de personas más y están en pésimas condiciones. La atención médica especializada que Zahra necesita no está disponible en las islas y las condiciones en las que tienen que vivir tampoco ayudan a mejorar su situación

“Ruego a quien sea que pueda transferirnos que nos saque de aquí lo antes posible. Mi hija Zahra sufre problemas mentales y también autismo. En el lugar donde vivimos no hay agua ni electricidad. Además, debido a sus problemas mentales, se mueve mucho. El espacio del que disponemos es muy pequeño. Y no hay nadie para ayudarnos. Sufre convulsiones, sobre todo en medio de la noche. Cada vez que tiene un ataque, tratamos de ir en busca de ayuda, pero nunca logramos llegar a tiempo. Y además, cuando esto ocurre, siempre es tarde. Esta situación está causando muchos problemas a nuestra hija”, lamenta Shamseyeh, la madre de Zahra, de 23 años y procedente de Afganistán.

A sus 3 años,  Mohamed sufre daños cerebrales



© Anna Pantelia/MSF

“Mi hijo Mohamed tiene casi 3 años y sufre daños cerebrales. Debido a la enfermedad, tiene dolores de cabeza constantes y no habla mucho. Tratamos de hacerle hablar, pero solo logra murmurar. Estamos viviendo en una tienda de campaña en el olivar. No tenemos electricidad ni calefacción. Los baños y las duchas están lejos y hace frío, así que solo le baño una vez cada dos semanas. El médico nos sugiere que mantengamos una buena higiene, pero eso aquí no es posible. Tratamos de mantener nuestra tienda limpia, pero cada vez que llueve todo se lleva de barro. Como madre que soy, ya ni siquiera me importa lo que me pase a mí, solo me preocupa lo que les ocurra a mis hijos. Cuando Mohamed se queja debido a sus dolores de cabeza, sé que no puedo hacer nada para ayudarle, así que solo lloro. Llevamos aquí tres meses y medio. Durante este tiempo, todos los médicos que han visto a mi hijo me dicen lo mismo: necesita ser trasladado con urgencia a tierra firme para recibir atención médica adecuada, pero la realidad es que todavía estamos aquí en Moria”. Gul, la madre de Mohamed, es también de Afganistán. Además de Mohamed, tiene otro hijo que también vive con ellos en el olivar.

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